En un mundo atravesado por múltiples crisis (medioambientales, sanitarias, sociales y democráticas), el cuidado se presenta como una brújula para repensar nuestros modelos de sociedad con el fin de hacerlos más justos, inclusivos y resilientes. Ya no se trata solo de «curar» en el sentido biomédico, sino de cuidar a las personas, las comunidades y el planeta, así como sus ecosistemas.
Una dinámica internacional participativa
Esta constatación llevó a las Mutualidades Cristianas (Bélgica) a poner en marcha un amplio proceso de participación ciudadana, llamado CARUNA, con el objetivo de formular recomendaciones concretas , sobre el cuidado. La red intercontinental INSPIR se sumó a esta iniciativa con el fin de aportar una dimensión internacional y enriquecer la reflexión en una mesa redonda virtual organizada el 15 de julio de 2025.
Más de 80 participantes de los cinco continentes (América Latina y Caribe, África Central, África Occidental, Asia y Europa) contribuyeron a una reflexión en profundidad sobre los valores fundamentales que debe encarnar lel cuidado.
Caruna, palabra derivada del sánscrito, hace referencia al cuidado, la empatía y, sobre todo, al reconocimiento del otro en uno mismo.
« Cuando me incluyo en el otro, el cuidado ya no es una opción, sino una necesidad ».L.A Samy (AREDS, India & INSP!R Asia)
Reinvertir en el cuidado implica convertirla en un nuevo punto de referencia para el desarrollo y la evaluación de la estabilidad de una sociedad, en lugar de basarse únicamente en indicadores económicos. La pandemia de COVID-19 lo ha demostrado: los países que cuentan con sistemas de protección social sólidos y una infraestructura hospitalaria robusta han resistido mejor el impacto. El desarrollo ya no puede medirse únicamente en términos de PIB. Debe ser humano y respetar a la persona en su totalidad.
« Es hora de replantearse la salud: ya no solo como la gestión de la enfermedad, sino como un estado general de bienestar que integra la prevención, el medio ambiente, los vínculos sociales, la educación, el trabajo y el acceso a los derechos fundamentales. » Valère Koffi (WSM, INSP!R Africa Occidental)
De este proceso de reflexión surgieron los valores fundamentales de el cuidado y las recomendaciones sobre el papel de CARUNA.
Los valores fundamentales del cuidado:
- El cuidado como valor fundamental
El cuidado debe estructurar la forma en que se organizan las sociedades, tanto a nivel individual (cuerpo, salud mental) como comunitario (solidaridad, ayuda mutua) y del planeta (ecología, futuro de las generaciones venideras). El cuidado debe convertirse en la nueva brújula para comprender si una sociedad en su conjunto es saludable, y superar la lógica del PIB como valor fundamental del desarrollo. - El cuidado como derecho universal:
El cuidado es una protección social, un derecho y una responsabilidad compartida. El cuidado debe considerarse un derecho universal y una responsabilidad colectiva, que exige políticas públicas, inversiones y el compromiso de toda la sociedad. - Interdependencia y solidaridad:
Estos valores deben guiar las políticas sociales, medioambientales y económicas. Reconocen que nadie vive de forma autónoma y que nuestras existencias están vinculadas entre sí y con nuestro entorno. Así, la salud ya no es un problema individual, sino colectivo. - Reconocimiento del cuidado informal y feminizado:
El trabajo invisible (a menudo realizado por las mujeres, las familias y las comunidades) debe valorarse, reconocerse y apoyarse, al igual que los cuidados institucionales. - Participación ciudadana activa
La redefinición de los sistemas de cuidados debe realizarse con la participación de las poblaciones afectadas, en una lógica de democracia sanitaria y social. Los sindicatos, las mutuas de salud, otros movimientos sociales y todos los actores de la sociedad civil tienen un papel central que desempeñar. Esta participación de las poblaciones y la elaboración de políticas deben realizarse mediante un enfoque basado en los derechos humanos. - Vínculo entre la atención sanitaria y la transición ecológica
La salud de los seres humanos y la del planeta están íntimamente relacionadas. Por lo tanto, es necesario articular los retos ecológicos y las prácticas del cuidado en una visión ecosocial coherente.
Las recomendaciones
Las recomendaciones que surgieron de la reflexión internacional para el proceso Caruna fueron muy enriquecedoras y son las siguientes:
1) Reconocer y valorar los cuidados invisibles y comunitarios.
- Incluir los cuidados informales y comunitarios en las políticas públicas.
- Hacer de los cuidados un principio estructurante de todas las políticas públicas.
- Considerar los cuidados como un bien común.
2) Construir conjuntamente un mundo de cuidados democrático e inclusivo.
- Organizar espacios de diálogo intergeneracional e intercultural.
- Crear espacios participativos para coproducir las políticas de cuidados.
- Adaptar las políticas a las realidades locales.
3) Actuar en favor de una solidaridad global en materia de cuidados.
- Favorecer la interconexión de las experiencias exitosas.
- Promover la solidaridad internacional en materia de cuidados.
- Garantizar la protección social como un derecho universal.
4) Innovar sin deshumanizar.
- Innovación técnica: digitalizar sin romper el vínculo humano.
- Innovación en la gobernanza democrática.
5) Reancorar el proceso CARUNA en las realidades geopolíticas actuales.
- Tener en cuenta las relaciones de poder mundiales, las desigualdades estructurales (dentro de los países, entre países y continentes) y las dinámicas neocoloniales que influyen en el acceso a la atención sanitaria y en la definición (y el ataque contra) de las políticas sociales.